Amiguitos, hemos llegado a un punto en el que los anuncios de televisión están mejor hechos que la mayoría de series, programas y algunas películas. Hoy nos dicen que nos compremos tal coche o usemos tal perfume de la forma más espectacular posible. Pero más que hablar del cómo, voy a hablar del qué nos están vendiendo.
Ahora determinadas empresas energéticas nos venden lo verdes que son y lo que luchan contra el cambio climático (por los hijos de nuestros hijos y cambiar el mundo y no sé que mierdas más), lo que no nos cuentan es lo que han colaborado (y colaboran) en que el mundo esté como está. Ironías de la vida... Es como si un asesino nos quisiera convencer de lo valiosa que es la vida humana. Me quedo con el culo torcido.
Otro tipo de anuncios nos "obligan" a comprar determinados productos imprescindibles para tener éxito. Los protagonistas de dichos anuncios son guapos/as, triunfadores/as gracias a usar la marca X. Modelos, actores, deportistas nos dicen que ellos no salen de casa sin ese reloj, ese perfume o esa ropa... Luego llegas tú (ser humano normal) y ves que ese reloj no te lo puedes permitir, ese perfume huele a chotuno y esa ropa te hace parecer un saco de patatas de marca. La cuestión es que la publicidad consigue que se vendan más los productos, a pesar de que sabemos que no es cierto todo lo que nos dicen de ellos. Nos gusta ser engañados o somos gilipollicas... Pues las dos cosas, amiguitos. La publicidad juega con lo que queremos llegar a ser.
Hay otras empresas (sobretodo las de tecnología), que nos quieren vender unos servicios estupendos, perooooooooo luego sale una letra pequeña a toda velocidad que nos dice que buenoooo, que tampocoooo, que son cosas que se diceeeeen... Vamos que no es verdad lo que nos ofrecían. Esto es como cuando ligan contigo y te dicen que eres el amor de su vida y cosas así, y al día siguiente te das cuenta que sólo te querían para echar un polvo. Pues esa misma cara es la que se te queda cuando contratas sus servicios y luego llamas a atención al cliente (que además cuesta dinero) para reclamar.
Otra parte de la publicidad es la que nos hace creer que la empresa es superhumana y cercana, además le importan tus problemas. Aquí podemos meter a la mayoría de los bancos. Te vamos a poner tal depósito porque eres tú, con tanto interés pero sólo para tí... Shsssss, no se lo digas a nadie. En estos anuncios también sale letra pequeña a toda velocidad, que nos dicen el tiempo que hay que mantener dicho depósito o que ese rédito tan estupendo te lo van a dar en sártenes, vajillas horribles o el reloj de tal o cuál equipo de fútbol.
Queridos hermanos, no es oro todo lo que reluce. El cucaratón ha hablado. Amén.